CSUCA, Universidades Públicas de Centroamérica Declaran el 2016 "AÑO POR LA MADRE TIERRA"

JUSTIFICACIÓN

Aprobado en la CV sesión extraordinaria del CSUCArealizada en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), República de Guatemala, el 20 de noviembre de 2015

El calentamiento global, la pérdida de la biodiversidad, la merma en la disponibilidad de agua de calidad en cantidad adecuada y la desertificación, son ejemplos de los problemas que en mayor o menor grado, la humanidad está enfrentando, resultado de la forma en que los seres humanos nos hemos relacionado con el ambiente. De ahí, la sensibilidad del tema y la necesidad de que la instituciones universitarias contribuyan en la resolución de los problemas ambientales, especialmente aquellos que se derivan de la contaminación con sus impactos directos sobre el ambiente producto de actividades industriales y comerciales, así como de los mismos desarrollos residenciales, tanto de alto costo como los de interés social que no han podido ser resueltos hasta ahora.

Las Universidades públicas son entidades que desde la academia, la ciencia, la técnica, el arte y la cultura participan de la ética de la vida.  En este sentido, se plantea la urgencia de elevar la conciencia de las poblaciones universitarias y de la sociedad en general, alrededor de los peligros que hoy se ciernen sobre la vida del Planeta. 

Es real que el planeta Tierra, con todos los seres que lo conforman se encuentra amenazado: “resultado de un modo egoísta e irresponsable de vivir, de producir, de consumir, de establecer relaciones entre nosotros y con la naturaleza que implicó una sistemática agresión a la Tierra y a sus ecosistemas y una profunda disimetría social, una expresión analítica que disimula una perversa injusticia social planetaria” [1]

En este sentido, vivimos momentos críticos, generados de una manera muy importante por  la contaminación que afecta cotidianamente a todos los seres vivos.

La contaminación de la producción de residuos en cientos de millones de toneladas por año es un ejemplo palpable de lo dicho. Mucho de los productos no son biodegradables;  vivimos la existencia de una cultura del descarte, que afecta tanto a los seres humanos excluidos como a las cosas que rápidamente se convierten en basura.  Por otra parte, el agua potable y limpia, se contamina con gran facilidad, convirtiéndose en un problema social de primer orden; no obstante, ella es indispensable para la vida humana y de todas las demás especies vivas de flora y fauna, así como para sustentar los ECOSISTEMAS, tanto terrestres como acuáticos. 

Por  todas partes se observa el crecimiento desmedido y desordenado de muchas ciudades que se han hecho insalubres para vivir, la depredación de los recursos de la tierra a causa de formas inmediatistas de acometer la vida, así como  la actividad comercial y productiva.

El mundo se ve abatido por modelos de desarrollo sustentados en la producción de hidrocarburos, lo que genera emanaciones de gas constante de efecto invernadero, provocando la destrucción de la naturaleza y el deterioro de la calidad de la vida humana y la degradación social, dando cuenta del cambio climático. 

Las guerras desatadas por conflictos de interés, en la mayoría de las cuales participan las grandes potencias productoras de armas de alto poder destructivo, en las que se hacen estallar bombas fuertemente contaminantes, deben ser exterminadas de la faz de la Tierra; ellas también dan cuenta de las emanaciones de gases al espacio de efecto invernadero y por lo consiguiente constituyen una causa directa del calentamiento global que sufre el Planeta.

El calentamiento global se ha convertido en uno de los mayores problemas que afronta la humanidad hoy en día y tiene, como ha quedado dicho, graves secuelas ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas. Este es sin duda, no es ocioso reiterarlo, uno de los principales desafíos actuales para la humanidad.

Con respecto a este último punto -el cambio climático-, se deben tener en cuenta las conclusiones de los cinco informes del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC).

Estas conclusiones no dejan dudas tampoco en torno al hecho de que si no se frenan las emisiones a la atmósfera, el impacto que tendrán sobre el planeta podría tornarse grave e irreversible. Es por eso que debemos apropiarnos de las responsabilidades que se derivarán de la próxima suscripción del acuerdo de la Conferencia de París (COP 21/CMP 11), bajo el auspicio de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). Este acuerdo expresa la disposición de todos los estados miembros para intensificar su labor y cooperación sobre la base de la equidad y de conformidad con sus responsabilidades comunes.

Se impele a cada Estado a impulsar medidas urgentes acorde con sus capacidades respectivas para llevar adelante la aplicación de la Convención Marco, con el objetivo de estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas para el sistema climático.

Es urgente que las naciones se unifiquen para permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático, de modo que se asegure que la producción de alimentos no se vea amenazado como lo está hoy, para lograr así que el desarrollo económico prosiga de una manera sostenible, asegurando así la resiliencia y la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático. 

Es urgente al mismo tiempo, reconocer las dimensiones local, nacional y mundial a fin de que haya una verdadera adaptación de conformidad con los principios y las disposiciones de la Convención.

Toda esta dinámica es fruto de los modelos de desarrollo prohijados por el  ser humano y por lo tanto, está en sus manos reorientar el rumbo;  requerimos dejar atrás la etapa de autodestrucción para ir ya construyendo una cultura basada en la ética del cuidado de la vida: cuidar la Tierra y cuidarnos como seres humanos unos a otros.

El Consejo Superior Universitario Centroamericano, reunido en su CV sesión extraordinaria,

CONSIDERANDO:

  1. Que las universidades estatales, como instituciones líderes en los campos CIENTÍFICO, ARTÍSTICO Y CULTURAL pueden y deben contribuir a la transformación de la sociedad para el bienestar social y la sustentabilidad ecológica, mediante la construcción de conocimiento y la formación de profesionales orientados a hacer posible una cultura basada en una ética del cuidado del Planeta y de quienes lo habitan. 
  2. Que las universidades estatales deben generar espacios, acciones, conocimientos, reflexiones, metodologías, que propicien nuevas convicciones, actitudes, formas de vida, en fin, una nueva cultura encaminada al cuidado de la vida en todas sus formas, el compromiso con las poblaciones vulnerables, la construcción de redes de respeto y de solidaridad.
  3. Que es imperativo que las universidades estatales asuman el compromiso -expresado en sus leyes fundacionales y estatutos orgánicos respectivos- de ser generadoras de un conocimiento innovador, pertinente, sólido científicamente y legítimo éticamente, que busque el despliegue de las capacidades de las poblaciones y el mejoramiento de las condiciones de vida para todas las personas.
  4. Que se evidencia la magnitud del reto y la imperiosa necesidad de las universidades de la región centroamericana miembros del CSUCA, de fortalecer la comunicación, para promover y divulgar ampliamente los compromisos y acciones de la educación superior centroamericana en beneficio del Planeta. De esta manera, hacemos un llamado a todos los actores políticos y sociales involucrados, para hacer conciencia de las decisiones políticas que es necesario adoptar y se busquen acuerdos que lleve a los países en una vía diferente de desarrollo a la seguida hasta ahora, a efecto de propiciar decisiones fundamentales para alcanzar las metas de desarrollo humano que todas y todos anhelamos.

POR LO TANTO:

El Consejo Superior Universitario Centroamericano-CSUCA- a propuesta de sus universidades miembros, como una sola red de universidades centroamericanas, consciente de su papel de contribuir desde la academia a la trasformación del Planeta, en su CV sesión extraordinaria celebrada en Guatemala, el 20 de noviembre del 2015,

A C U E R D A:

DECLARAR EL 2016, AÑO DE LAS UNIVERSIDADES ESTATALES CENTROAMERICANAS POR LA MADRE TIERRA

 

 

Oswan Valiente-SAAE CSUCA

 

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